domingo, 9 de agosto de 2015

Quien tiene la razón?






En nuestra cultura, nos cuenta mucho reconocer la abundancia y el gozo en la sola experiencia de vivir y ha ido creciendo en el hombre la gran limitación generada por la errada interpretación conceptual que hacemos de cómo alcanzar el éxito, el bienestar y la felicidad. Nos desgastamos buscando respuestas fuera de nosotros mismos, nos desgastamos buscando en lugares equivocados…

Cuando hablo de “tener la razón”, me refiero a la idea falsa de creer que alguien tiene la capacidad de comprender mejor que los otros “la realidad” de la vida; es decir, las intenciones y las explicaciones que le dan sentido a los eventos, situaciones y sucesos que nos afectan individualmente y en nuestras relaciones con otros. Desde este raciocinio se da una condición muy simpática, y es que en la mayoría de los casos, esa persona que creemos goza de objetividad y comprensión superior, soy YO!

A nuestro Ego, le encanta creer que siempre tiene la razón. Además  como cultura, sostenemos la creencia falsa de que quien tiene la razón es el más poderoso, el más inteligente, el más valioso y el más exitoso; motivos suficientes para que nos mantengamos en una constante lucha de opiniones, juicios y creencias que nos alejan de la convivencia armónica y pacífica. Si tú crees tener la razón y además tienes una lista de juicios que justifican tu creencia, pero a la otra persona le pasa exactamente lo mismo; como podrán conciliar sus diferencias?

En esta lucha de poder, nos confundimos constantemente y colocamos el “tener la razón” por sobre la posibilidad de construir relaciones respetuosas, felices y armónicas.
Nos confundimos cuando al relacionarnos con otros, olvidamos que no vivimos en mundos objetivos, sino que nuestros mundos son interpretativos. Todo lo que observamos, pensamos, sentimos, decimos o hacemos está permanentemente afectado por  nuestro sistema de creencias propio, los juicios que nos habitan y la manera personal en que interpretamos la vida. No somos conscientes que es a través de nuestras interpretaciones que damos forma a  nuestra realidad. Parece entonces, que la realidad que percibimos, lejos de ser un reflejo de la “verdad objetiva”, es un reflejo del observador subjetivo que estamos siendo.

Entonces, quien tiene la razón?



Yo digo que quien tiene la razón, es aquel que es capaz de valorar sus relaciones y la construcción de su felicidad, por sobre los caprichos de su ego. El ego está convencido de que se las sabe todas, pero no tiene ni idea de que está sumergido permanentemente en una maraña densa de creencias limitantes.

Quien tiene la razón, es aquel que es capaz de ceder…Cede en sus creencias, cede en sus juicios, renuncia a imponer ninguna idea a otro y está abierto a escuchar con curiosidad y respeto a los demás para ir ampliando su capacidad de observar, su capacidad de aprender, su capacidad de co construir con otros una realidad más armónica, pacífica y unificadora.

Te invito al desafío de ceder voluntariamente “tu razón”, te gustaría probar?


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